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08.09.2025 Democracias liberales, intervención estatal, autonomía individual, dependencia del Estado
Francia se ahoga en deuda gubernamental, pero
la inestabilidad política no le permite encontrar un salvavidas. El bloqueo
parlamentario, que el Gobierno de Emmanuel Macron viene enfrentando, le ha
hecho imposible ejecutar las medidas necesarias para abordar una crisis que ha
convertido a la segunda economía europea en la tercera más endeudada del
bloque. En este contexto, el primer ministro, François Bayrou, ha planteado una
moción de confianza este lunes, 8 de septiembre. Esta votación abre paso a un abanico
de posibilidades que en casi todos los escenarios terminan con su destitución,
y con más pronósticos de estancamiento político y económico. Las estadísticas
más recientes sitúan a los franceses muy por encima de la media europea de
deuda pública (que en el primer trimestre de 2025 rondaba el 81,1% respecto del
PIB). Así, el endeudamiento de Francia alcanzaba casi un 113,9%, y era solo
superado por Grecia (152,5%) e Italia (137,9%). Esto se debe a que, a pesar de
que sus ingresos fiscales están entre los más altos del mundo, el gasto público
francés es también uno de los más elevados. Como dato, el gasto público francés
equivalía al 57,1% del PIB en 2024. “Durante mucho tiempo, los países del sur,
como España, Portugal e Italia, no eran comparables a Francia. Sus excesos
antes de la crisis financiera dejaron huella y preocuparon a los inversores.
Pero, desde la pandemia, estos países han realizado esfuerzos reales para ser
más virtuosos. Al igual que Francia, fueron generosos durante la emergencia
sanitaria, pero luego fueron capaces de invertir la tendencia, algo que el
Ministerio de Finanzas francés no logró hacer. La deuda pública se consideraba
un medio sin restricciones para gastar más, o una capacidad para gravar menos”,
explica Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum AM. En esta coyuntura, la
agencia de calificación crediticia Scope Ratings anticipa que la relación
deuda/PIB de Francia continuará aumentando hasta alrededor del 122% en 2030,
disparándose desde el 113,9% obtenido en 2024, y muy por encima del objetivo
gubernamental del 117% para 2029. Anatomía del déficit Los últimos datos del
Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos de Francia (INSEE
por sus cifras en francés) indican que la deuda pública aumentó en 40.200
millones de euros y representó el 113,9% del PIB en el primer trimestre de
2025. Esta cifra que marca un claro aumento respecto al 113,2% del cuarto
trimestre de 2024 y al 109,8% de finales de 2023. En cuanto al déficit de las
Administraciones públicas, este aumentó a 168.600 millones de euros en 2024,
tras los 151.700 millones del año anterior. Asimismo, el gasto operativo del
Gobierno central experimentó un aumento de 10.800 millones de euros, aunque
creció a un ritmo más lento interanual (4,6 % en 2024 tras el 6,3 % de 2023),
según INSEE. Respecto a esto, muchos de los expertos coinciden en que uno de
los principales problemas también es el aumento de las ayudas estatales y el
gasto social, una realidad reflejada en el endeudamiento de las cajas de
seguridad social francesas. Un ejemplo de esto es que el aporte de estas
instituciones a la deuda global aumentó en 3.300 millones de euros en el primer
trimestre de este año. De hecho, se calcula que más del 50% del gasto público
se destina a prestaciones sociales y alrededor del 14% del PIB a pensiones.
INSEE vincula este déficit principalmente a entidades como la Urssaf Caisse
Nationale, que administra a los gastos sociales vinculados a la salud, las
pensiones y las ayudas a las familias; y que contribuyó con 1.500 millones de
euros a la deuda nacional. De forma similar, Unedic, una institución que
gestiona las ayudas por desempleo, añadió otros 1.500 millones; mientras que
Cades, la institución encargada de amortizar las deudas de las otras entidades
de la seguridad social, aportó 700 millones a la deuda en el primer trimestre
de 2025. Para 2026, la Comisión Europea prevé que el déficit de las
administraciones públicas aumente gradualmente hasta el 5,7% del PIB, dado que
algunas medidas de recaudación adoptadas para 2025 están a punto de expirar.
Así, la relación entre ingresos y PIB disminuiría en Francia alrededor de 0,2%,
mientras que la relación entre gastos se mantendrá “prácticamente estable” y se
espera que los pagos de intereses sigan aumentando hasta el 2,9% del PIB. Por
estos motivos, Bruselas estima que el ratio de deuda pública mantendrá una
tendencia ascendente, aumentando al 116,0% en 2025 y al 118,4% en 2026.
¿Estabilidad relativa?
A pesar de esto, la inestabilidad francesa
parece haberse vuelto la norma, y por eso los pronósticos no son del todo
fatalistas. “El crecimiento económico de Francia ha sido muy débil durante el
último año, pero no creemos que el riesgo de que entre en recesión sea
especialmente alto”, responde François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel
Asset Management a CincoDías.
El experto de Crédit Mutuel resalta que los
indicadores han mejorado en los últimos tres meses, con el repunte del PMI
manufacturero gracias a Alemania. “Francia también se está beneficiando de la
bajada de los precios de la energía, con una caída del 16% en el precio del
petróleo en euros desde principios de año. Por supuesto, la incertidumbre
política probablemente tendrá un impacto negativo en la inversión y el
consumo”, agrega Rimeu.
En consonancia, otras de las fuentes
consultadas adelantan que los escenarios más probables en el corto plazo no
cambiarán drásticamente el estado actual de la economía francesa ni europea.
“El riesgo de crisis importante en la deuda francesa y contagio de las
tensiones al resto de sectores y países de la zona del euro sigue siendo
limitado, a nuestro juicio. Este escenario catastrofista, en el que los
inversores no comprarían la deuda francesa a pesar de unos tipos muy
atractivos, pasaría a ser más probable si el bloqueo político supone la
dimisión del presidente Macron, un escenario muy improbable; o en caso de que
los presupuestos franceses vuelvan a descarrilar este año”, apuntala Xavier
Chapard, estratega en LPB AM, accionista de La Financière de l’Echiquier
(LFDE).
Con todo, la necesidad de una intervención del
FMI o de que Francia enfrente un muro de deuda pública (la inhabilidad de un
país de gastar por tener demasiados pasivos) también queda descartada por los
expertos. “Consideramos que la capacidad de pago de la deuda francesa sigue
siendo relativamente alta, dado que el país se benefició de un largo periodo de
costes de financiación muy bajos. Esto debería limitar la posible liquidación
de bonos gubernamentales franceses, aun cuando no existe una vía rápida para
salir del dilema político actual, lo que mantiene elevado el diferencial
adicional de la deuda pública francesa. Asimismo, la reacción del mercado de
valores ha sido moderada, dado que la prima política ya está descontada”,
señala Dario Messi, director de renta fija de Julius Baer.
Por su lado, Yves Bonzon, CIO de Julius Baer,
opina que si bien es cierto que al mercado no le gustan los persistentemente
elevados déficits primarios franceses, ni la falta de una estrategia concreta
para abordarlos, la asequibilidad de la deuda no debería ser un problema
inmediato para Francia. “En definitiva, este episodio sirve como recordatorio
de que la situación actual de dominio fiscal y finanzas públicas insostenibles
afecta a todas las monedas fiduciarias del G7, no solo al dólar estadounidense.
De hecho, Francia podría ser la próxima prueba para el euro”, apunta Bonzon.
A pesar de estas miradas relativamente
optimistas, otros expertos resaltan que el malestar económico francés parece
ser inevitable en el futuro próximo. “El Estado no es incapaz de cumplir sus
compromisos, pero esto no significa que la situación presupuestaria francesa
sea razonable. Los franceses están preocupados por ella y los inversores la
cuestionan”, sentencia Philippe Waechter.
Los posibles escenarios políticos en Francia
antes de las elecciones de 2027
Nuevo Gobierno. Una primera posibilidad sería el
nombramiento de un nuevo Gobierno, dirigido por un primer ministro de la
familia política presidencial (de derechas o posiblemente de izquierda
moderada). Esta sería una alternativa para intentar ampliar la base del
Gobierno de Macron. ”En el mejor de los casos, se ajustarían y reducirían las
medidas fiscales. La situación seguiría siendo crítica, pero sin cambios en
general. Este es el escenario que actualmente prefieren los mercados y que
parecen haber tenido en cuenta los inversores”, ponderan los expertos de Edmond
de Rothschild AM (EdRAM).
Diputados actuales. Si se llegara a disolver el Parlamento, un
opción sería volver a nombrar a los diputados actuales (posiblemente con
algunos cambios). Esto posiblemente debilitaría a la familia presidencial. “La
votación del presupuesto sería más difícil. Si este último se paraliza, el
Gobierno podría recurrir a decretos ejecutivos para aprobar gastos e ingresos y
adoptar créditos mensuales temporales. Sin embargo, esta situación no sería
sostenible políticamente más allá de unos meses y no contribuiría a reducir el
déficit. El diferencial francés se ampliaría un poco más, pero no parece
probable que se produzca una crisis financiera”, indican los expertos de EdRAM.
Nueva mayoría. En teoría, si se disuelve el Parlamento,
Macron también podría permitir que el partido ultranacionalista
Rassemblement National busque lograr la mayoría. “El partido de extrema
derecha, que ha renunciado al Frexit, ha revisado su costosa promesa estrella
de reducir la edad de jubilación a los 60 años y ahora puede aprovechar su
presión sobre los líderes económicos durante la última campaña electoral. Una
victoria puede que ya no sea una señal de alarma para los inversores. La
necesidad de reforzar la credibilidad probablemente impulse al alza las primas
de riesgo del país”, indican.
Ultraizquierda. La idea de una nueva coalición de
izquierdas y su victoria es el escenario más temido por los mercados, pero
parece hoy poco probable debido a la gran disensión en las filas y al descenso
en las encuestas.
Adiós Macron. La dimisión del presidente Macron en respuesta a la
crisis política confirmaría la incapacidad del país para alcanzar un consenso,
barajaría las cartas y, en un primer momento, aumentaría la prima de
incertidumbre, según EdRAM.
7.9.25
¿Qué es el maltrato psicológico? -- 07.09.2025 Lo puede entender hasta un burro menos un socialista ¿Por?. Maltrato familiar aislamiento
¿Qué es el maltrato psicológico?
Es un patrón de conducta que
busca humillar, controlar, intimidar o desvalorizar a otra persona. Algunas
manifestaciones comunes incluyen:
• Insultos, burlas o críticas destructivas constantes
• Amenazas verbales o chantaje emocional
• Aislamiento social (impedir que la víctima se relacione con
otros)
• Manipulación y culpabilización
• Control económico o limitación de la autonomía
Este tipo de maltrato puede
ser sutil y prolongado, lo que lo hace difícil de identificar y denunciar.
El aislamiento social es una
forma de maltrato psicológico que puede tener consecuencias devastadoras para
la salud mental de la víctima. En el contexto legal español, este tipo de
conducta está reconocido como parte de la violencia psicológica, y puede ser
perseguido penalmente cuando ocurre en el ámbito familiar o relacional.
¿Qué implica el aislamiento
social como maltrato?
El agresor busca controlar y
limitar las relaciones sociales de la víctima, impidiendo que se comunique con
amigos, familiares o cualquier red de apoyo. Esto puede manifestarse como:
• Prohibiciones explícitas de ver o hablar con ciertas personas
• Vigilancia constante o control del teléfono y redes sociales
• Manipulación emocional (“si sales con ellos, no me quieres”)
• Desprestigio de las amistades o familiares para generar
desconfianza
• Generación de dependencia emocional o económica
Este patrón de conducta
erosiona la autonomía de la víctima y la deja más vulnerable a otros tipos de
abuso.
Según el Despacho Comar
Abogados, el aislamiento social está incluido entre las manifestaciones del
maltrato psicológico contempladas en el artículo 173 del Código Penal, que
sanciona los malos tratos habituales en el ámbito familiar. También puede aplicarse
el artículo 153, si el daño emocional es grave, aunque no sea reiterado.
Las consecuencias legales
pueden incluir:
• Prisión
• Prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima
• Medidas civiles como pérdida de custodia o régimen de visitas
• Intervención de servicios sociales y protección judicial
Qué hacer si estás sufriendo
aislamiento?
1. Reconoce la situación: el aislamiento no es protección, es
control.
2. Documenta las conductas: mensajes, testigos, cambios en tu vida
social.
3. Busca apoyo externo: psicólogos, abogados, asociaciones
especializadas.
4. Denuncia: puedes hacerlo en comisaría, juzgado o a través de
servicios sociales.
5. Solicita medidas de protección: como orden de alejamiento o
intervención judicial.
